sexta-feira, 15 de agosto de 2014

El poder del corazón

“Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.”(Pv. 4:9 NVI)

El corazón siempre fue considerado el órgano más importante del cuerpo humano, en la ciencia el corazón es considerado la sala de las máquinas del cuerpo, responsable por bombear sangre por una red de vasos con longitud de 97.000 kilómetros, el órgano latí 40 millones de veces al año y 3.000 millones durante una vida media.

En toda la historia humana, el corazón siempre fue considerado de mucha importancia por su función vital en el cuerpo. Cuando lees esto proverbio escrito por el Rey Salomón, verás que el afirma que sobre toda las cosas hay que cuidar el corazón, porque es por medio de él que fluye la vida.

El mundo en estos días, se está presentando cada vez con más tentaciones en las diversas áreas de la vida, presiones, cambio de valores. Me acuerdo que hace un par de años atrás, una adolescente del ministerio juvenil que lideraba, tocó la puerta de mi oficina en plantos. Estaba confundida y desesperada, pues su enamorado le dijo que si realmente ella lo amaba, era necesario que durmieran juntos en un hostal y se entregara a el por completo como prueba de su amor. Ella decidió decirle NO y hoy está casada y muy contenta porque supo guardar sus principios y su corazón.

La adolescencia y juventud siempre se presentará con las tentaciones, pero también con las decisiones, mi deseo para tu vida es que puedas tomar la mejor decisión y cuidar tu corazón, independientemente de las presiones o caminos que tengas por adelante.

Cuidar el corazón significa no entregarlo por entero a una persona o una situación, siempre entender que el centro de tu vida, decisiones, emociones, pensamientos deben estar en las manos de Dios.



Reflexionemos.

• ¿Cómo está mi corazón hoy?
• ¿Estoy cuidando  mi corazón delante de las tentaciones y presiones?
• ¿Puedo decir que Dios está cuidando 100% de mi corazón?
• ¿Cuáles son las precauciones que puedo tomar para cuidar de mi corazón?


Oración.

Padre amado, te doy gracias por saber que cuidas de mí y de mi corazón. Confeso que muchas veces las presiones y tentaciones son muy fuertes, pero sé que no me das más luchas y tentaciones más grandes que pueda soportar. Ayúdame a saber cuidar a mi corazón. Guíame por tus caminos. En el nombre de tu hijo Jesús. Amén.

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